Céilidh, la cultura gaélica hecha diversión
Ya sólo resta un mes para decir adiós a Escocia y algo más para decírselo a este blog. Este bitacoras nació con la finalidad de relatar cómo estaba siendo mi aventura por estas tierras y la lógica dicta que, tras el cese de ésta, también lo haga con este diario online.
Tras varios posts comentando mis opiniones acerca de los distintos lugares que he ido visitando durante mi estancia en Escocia -aún tengo que dar un repaso por Inverness y las Highlands-, no quiero olvidar temas pendientes que, debido al vacío de varios meses de este espacio virtual, no he mencionado.
Aún quedan varias semanas en las que poder plasmar mis experiencias en tierras gaélicas y he decidido que el tema de hoy sea el céilidh. ¿Qué es céilidh? Es un festejo en el que los habitantes de los pueblos gaélicos (irlandeses y escoceses) se encontraban para danzar, cantar e incluso recitar textos. Hoy en día este término se ha resumido en “un tipo de danza” que se baila predominantemente en las islas anglosajonas europeas. Seguro que todos tenemos en mente a un grupo de pelirrojos con faldas de cuadros bailando en grupo al son de las gaitas; pues prácticamente es eso.
Forma parte de la tradición gaélica y están luchando por conservarla, aunque, como la mayoría del folclore, se está perdiendo, fusionando o evolucionando (depende de cómo se quiera mirar). Hay diversos grupos o asociaciones que se forman para que el céilidh sea perpetuo y no sufra del olvido al que parece condenado. Prueba de ello es el club que se ha formado en mi college, el “ESOL Céilidh Crew“. Yo he formado parte de éste y su finalidad era congregar a todos los estudiantes internacionales de Dundee College para que fueran partícipes de la cultura tradicional escocesa y comprobaran con sus propios ojos de qué se trataba ese tipo de festejo. Tuvo gran acogida y pienso que todos comprendieron, aprendieron y disfrutaron el evento.
Creo que éste es un tema interesante y que podría comentar mi percepción de tal desde mi propia experiencia, dentro y fuera del club, puesto que considero que conozco bastante bien el tema. Además, tengo material gráfico y audiovisual propio que puedo mostrar para que os podáis hacer una idea más exacta de lo qué se trata.
Si empezamos por el tema de la vestimenta, tanto los músicos como los bailarines deben llevar el típico atuendo tradicional escocés. Éste consta de cintura para arriba de chaqueta, chaleco, corbata o pajarita y camisa (los colores suelen ser los como los de los típicos trajes de vestir); y de cintura para abajo de kilt (falda cuyos colores depende del clan al que pertenezcan y el diseño de cuadros es lo denominado tartán), sporran (bolso), cinturón con broche, calcetines hasta las rodillas y zapatos. La ropa de la mujer es muy semejante a la del hombre, pero puede hacer más combinaciones; digamos que no es tan estricta como la del hombre. Como con todo, la ropa tradicional también se va modernizando con el paso del tiempo y un estilo más informal también tiene cabida en estos días.
Los instrumentos que más se utilizan son el violín, la gaita, el acordeón, el tin whistle y el bodhrán. Aunque también se pueden utilizar tambores, guitarras, flautas, o incluso una batería y un bajo eléctrico. La música que resulta de esta combinación es como la siguiente:
http://www.goear.com/files/external.swf?file=5834c0e
Por último, hay varios tipos de bailes. Yo los que conozco son dos; por parejas y por grupos. Podría explicarlos, pero para muestra un botón:
- Por parejas:
- Por grupos:
¿Qué os ha parecido? ¿os parece divertido? Pue éste ha sido mi pequeño homenaje al mundo del céilidh y espero que haya sido del agrado de la mayoría de vosotros. Si os animáis, podéis buscar más información en webs especializadas e incluso aprender a bailar estas danzas.
Para cualquier duda, escribidme, por favor.
¡Hasta pronto!
del_rey
Ayer en el facebook publicaba un par de enlaces a unas canciones de Lana del Rey. Ni idea de quién era esta mujer. Ahora, en la entrada anterior, también he dejado un vídeo de ella.

Pero quiero aprovechar para invitaros a conocerla porque me parece una maravilla. ¿Os gustaba Adele? Sí, ¿verdad? Bueno, pues más de lo mismo; no voy a decir mejor porque no estaría bien, lo dejaré en ‘diferente’, pero es un ‘diferente’ que a mí me gusta más.
Publicó un disco en el 2010, Lana del Rey, a.k.a. Lizzy Grant, que sólo se puede encontrar en formato digital y es el que sería su primer álbum profesional. Previamente, en 2010, participó en una sesión MTV Unplugged en Berlín para Mando Diao; Above&Beyond grabaron y lanzaron el cd y dvd del concierto a finales de 2010.
En enero de 2012 lanzó Born to Die, el nuevo disco. Video Games fue el primer sencillo; ella misma grabó el vídeo y lo editó. Igual hizo con Blue Jeans y Off to the races. Dark Paradise o Without you son unos temas estremecedores pero ahora quiero dejaros este primero, Video Games. Aquí podéis ver la letra. A mí me encanta.
Por supuesto ya lo tengo en camino, el cofre con el vinilo también. Este es sin duda uno de esos discos que merece la pena comprar, abrir su caja y cargarlo en el lector para dejarse llevar por las cosas que a cada uno le embriagan al ritmo de esta música.
El lied, de luto
El lied quedó huérfano el día de 1992 en que Dietrich Fisher-Dieskau abandonó los escenarios. Lo hizo sin pompa alguna, apenas un par de recitales en Berlín y Londres y un último «Falstaff» en Múnich. Hoy, además de huérfano, se envuelve en luto. El más impresionante artista de lied de la historia ha fallecido en su casa de Starnberg, a pocos kilómetros de Múnich, a los 86 años.
Nació en Berlín en 1925 y sus primeros pasos canoros los tuvo que realizar compitiendo con el ruido de las bombas. Se cuenta que su primer recital en su ciudad natal fue interrumpido por un bombardeo de los ingleses. Llamado a filas, fue prisionero de los americanos durante dos años, en los que aprendió e insufló ánimos a sus compatriotas cantando «La bella molinera». En 1948 se incorporó al ensemble de la Ópera de Berlín, empezando también una prolongada carrera operística. Es inolvidable en casi todo lo que hizo, desde Mandrika de la «Arabella» de Strauss al Wolfram de «Tannhauser» con el que Wieland Wagner le hizo debutar en Bayreuth, pasando por Mozart, Berg, Pfitzner o el «Doktor Faust» de Busoni. Menos acertado estuvo en el repertorio italiano, aunque sus lecturas nunca dejaron de tener un especial interés, ya fuera «Macbeth» o «Rigoletto». En 1962, en plena Guerra Fría, participó en el estreno del «War Requiem» de Britten junto al tenor inglés Peter Pears y la soprano rusa Galina Vishnévskaya en una ceremonia de reconciliación.
Es imposible reflejar en estas breves líneas los inmensos campos que abarcó, con grabaciones de referencia de la «Pasión según San Mateo» de Bach, el «Requiem alemán» de Brahms, «Las bienaventuranzas» de Frank, etc. Nadie ha grabado tantos discos de lied como él, con ciclos completos de casi todos los compositores. En la historia quedarán perennes sus Mahler, Loewe, Schuman… pero sobre todo sus Schubert, siempre con los mejores acompañantes de su tiempo.
Su voz era varonil, peculiar, muy personal, inconfundible. La extensión amplia se veía potenciada por el increíble juego de «sfumature», con una extraordinaria capacidad de matización que, en ocasiones, casi le hacía rozar la afectación.
Se dedicó también a la enseñanza, teniendo a Quasthoff y Goerne entre sus alumnos destacados y escribió varios libros de profundo contenido musical.
Se casó cuatro veces: con la chelista Irmgard Poppen, que le dio un hijo también chelista, otro escenógrafo y un tercero director de orquesta; con la actriz Ruth Leuwerick; con Christina Pujel-Schule y con la también cantante Julia Varady, quien cuidó de él en los últimos años y estaba a su lado en el momento del óbito.
Barcelona pudo escucharle en el Liceo muy poco antes de su retirada en la primera parte de un concierto dirigido por su hijo Martin, pero no hubo forma de traerle a Madrid y quien firma lo intentó varias veces tras una anécdota que retrata al artista. Estaba yo en butaca central de primera fila en la Sala Pleyel parisina escuchándole cantar «El castillo de Barba Azul» junto a Varady. Fui a saludarle al final para agradecerle lo mucho que me había hecho disfrutar con su interpretación. Él respondió: «Las gracias se las he de dar yo a usted, pues notar en el patio de butacas el placer que denotaba su rostro es lo que me ha hecho dar lo mejor de mí mismo».
La Razón | Gonzalo Alonso -LEER AQUI LA NOTICIA DE MUSICA / INTERNACIONAL
